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 Capítulo 11 – Recens a vulnere (Con la herida aun abierta)

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MensajeTema: Capítulo 11 – Recens a vulnere (Con la herida aun abierta)   Jue Jun 11, 2009 12:46 am

PD : La canción de la que se habla en este capitulo "The highwayman de lorenna Mckennit" la dejo aqui , es bastante larga pero muy muy bonita jijiji



Capítulo 11 – Recens a vulnere (Con la herida aun abierta)

Notaba la cabeza embotada. Si, como si un enjambre de abejas pululase de un lado para otro en su interior. Pero era mejor tener aquella sensación producida por el alto volumen de la música que escuchaba desde su I-pod antes que el sonido de los relámpagos que tanto le aterraban. Solo de pensarlo un escalofrió tembloroso atravesó su espina dorsal.
Por no mencionar que si se centraba en las canciones dejaría de pensar en nada más.
Suspiró cerrando los ojos al tumbarse en su sofá arropada por la calidez de una manta cuando, comenzaron a sonar lo primeros acordes de la canción “The Highwayman” de Lorenna Mckennit, una de sus cantantes favoritas. La letra de esa canción en concreto hablaba de cómo un hombre cabalgaba en busca de su amada mientras era perseguido y acechado, como le prometía que regresaría a por ella al alba, a través de la luz de luna. Pero no regresó…
Y a ella los soldados la amordazaron y ataron a su cama…mientras la infeliz miraba por la ventana el camino por el cual el vendría galopando. Los soldados no fueron vehementes con ella…y tras muchas infamias le atravesaron el pecho con un mosquete.
Para cuando él llegó, ella estaba muerta.
Todo manchado en sangre…pero al menos el también fue asesinado, muriendo lejos de su querida Bess, la chica de mirada oscura…asesinado como un perro.
Esa canción le recordaba a ella misma y se angustió ya que al menos con Bess si había venido alguien importante para salvarla. En su caso cuando llamó a Razu…él no vino.
Le dio el corazón un vuelco ¿Por qué escuchaba canciones con las que se identificaba? Confirmado, era masoca.
Se acurrucó y aovilló aun más si cabía contra el sofá, deseando fusionarse y desaparecer de la faz de la tierra. Su cuerpo se volvió pesado y dejó vagar su mente entre pensamientos superfluos e insustanciales.
Sentía que estaba apunto de dormirse cuando unas manos la tocaron de improviso. Instintivamente todos sus sentidos reaccionaron y en su mente vagaron con rapidez varias imágenes del pasado mezcladas con sentimientos.
El miedo de no ver nada por culpa de la venda, el frió del suelo que se transmitía en su cuerpo, la agonía de no poder moverse y los pasos resonantes de unas botas…
Rose se levantó con agilidad chillando y pataleando mientras agitaba sus manos al aire. Su corazón alteaba en su pecho con fiereza, con la necesidad de escapar, pero unas manos la aferraron. Sus muñecas temblaron de miedo. Pasaron un par de segundos hasta que reaccionó y descubrió que esas manos pertenecían a su amiga Morgan.
-Tranquila Rose , tranquila. Perdón, no quería asustarte-los ojos verdes de su amiga parecían comprender el error que había cometido al no avisar de su presencia- Es que me tenías preocupada, te he llamado cientos de veces y luego he visto luz en tu apartamento pero como no abrías la puerta…-se excusó la morena- Pues usé la copia de la llave que tengo de tu piso-hurgó en su bolsillo derecho del pantalón de pitillo negro que llevaba- Ya sabes , la de las emergencias- la última frase la acompañó del tintineo del llavero al agitarlo.
La rubia sin mediar palabra recogió el I-Pod del suelo y lo apagó. Le pitaban los oídos.
-Suerte que han parado los truenos y la lluvia ¿Eh?- intento animarla su amiga que tenía ojeras bajo sus inteligentes ojos.
-¿Qué tal esta tu padre?- su voz sonó pastosa, monocorde y un poco grave. Eso le pasaba por llorar y dormir en un sofá, debería hacer una lista que pusiera:
<<Cosas que Rose no debe hacer cuando esta rayada y depresiva como un donete de chocolate y avellana glaseado>>
Si, desde luego pensar en donuts no era el hilo de pensamientos más acertado para el momento emocional por el cual estaban pasando ella y Morgan, pero la pura verdad era que no había comido demasiado aquellos días.
Y teniendo en cuenta que por la misma regla de tres tampoco había dormido…
Significaba dos cosas:
a-Sus neuronas necesitaban azúcar y vida sana.
b-Se estaba volviendo una- loca-maníaco-compulsiva-de-los-donetes-con-pensamientos-emo en potencia.
Al final iba a ser verdad que tendría que volver a ir a ver a su querida psicóloga Eva, que era una española con un carácter chispeante y elocuente. Aunque cuando alguna vez había venido Nick al gabinete de visita se volvía como un calcetín y solo podía articular dos palabras entre balbuceo, suspiro y babear sobre el teclado del PC u de la libreta de notas. Eso le parecía muy divertido ya que Nick con lo lento e inocente que era a veces para esas cosas no se había percatado.
Apartó rápidamente los recuerdos del inspector de homicidios de su mente.
Tras un exasperante silencio la morena respondió a su pregunta.
-Sigue como seguía hace tres días, sin cambios- tras decir aquello se encogió de hombros para que su amiga no percibiera el dolor que le producía decir esas
palabras-Pero los médicos hacen todo lo que pueden y mi madre esta con él- hizo una leve pausa- Mi hermano vendrá esta semana. Desde luego va a ser raro volver a ver a Hayden después de su año de vida solitaria y huraña- compuso una mueca de desagrado.
Rose había conocido tiempo atrás al hermano mayor de Morgan, era cierto que era un tipo bastante atractivo pero al fin y al cabo taciturno, serio y rara vez venia de visita por su trabajo. Y tampoco es que hubieran hablado mucho en ese ultimo año, Hayden había cambiado radicalmente de la noche a la mañana. Y su mejor amiga no sabia como actuar con su propio hermano, debía de ser horrible.
-¿Y bien Rose? ¿A qué viene este comportamiento emo?- la morena la sacó del ensimismamiento señalándole una caja de pastillas que estaban sobre la mesa.
-No es lo que parece…-la rubia bufó y puso los ojos en blanco-solo son unas pastillas normales. Y no he tomado ninguna porque hoy no me toca la medicación- desafió con la mirada a su amiga.
-¿Crees que me chupo el dedo?- clavó sus ojos verdes sobre ella mientras se cruzaba de brazos sentada desde el suelo- Escúpelo hija, que hay que sacarte las cosas con chupacharcos- lanzó un suspiro de exasperación.
-No es nada- masculló entre dientes la aludida.
-¡Y dale! Oye, que no soy subnormal- le volvió a lanzar una mirada suspicaz.
-Solo estoy un poco…apática -respondió.
-Pues ya esta, lo que yo te diga, estas en plan rollo depresivo.-antes de que Rose pudiera contestarle añadió- Pero yo quiero saber porque estas mal- dijo reacomodándose impaciente en la alfombra del suelo.
-Mmm…tan solo me encuentro cansada. No se, voy a dar clases y simplemente regreso a casa y punto…-intentó relatarle.
-Mejor dicho di que te recluyes en tu casa- la corrigió Morgan- Y entonces, ¿Como es que el señor Nick Smith no anda como loco llamando a tu puerta segundo si y minuto también?
Si en ese momento su cabeza fuera lugar de dominio público estaría sonando la señal de alarma por incendio. Compuso una desagradable mueca al recordar lo que había pasado con Nick que era tan solo uno de sus dos grandes problemas.
-¿Os habéis peleado tal vez?- se atrevió a preguntarle su amiga. Observó que su cara se iluminaba con cierta… ¿Felicidad?
-Caliente, pero no.-suspiró ya que era inevitable ocultarle aquello a su mejor
amiga- Nos acostamos.
La carita iluminada de Morgan cual niño la mañana del día de navidad se torno en incredulidad, después en espanto, luego intento articular palabra, regresó a la incredulidad y tras sacudir su cabeza de lado a lado la miró ofuscada, con las mejillas tiznadas en rojo.
-¿Pero a tí que te pica?-descruzó las piernas del suelo y cambió de postura con
rapidez- ¿Estabas borracha? ¿Drogada? ¿Cuando fué? ¿Desde cuando me lo ocultas?
Intentó recapitular la cantidad de preguntas, ¡Con razón era hija de Duff!
Los interrogatorios eran lo suyo. Se frotó las sienes con ambas manos, le iba a dar algo.
-No estaba ni borracha ni drogada- se recostó en el sofa incomoda.
De repente Morgan pareció encontrar una ficticia y estrambótica hipótesis de las suyas.
-¡Oh por Dios! ¿No estas embarazada? ¡Oh no! ¡Lo sabía!-le recriminó con pavor.
Tamaña hipótesis era tan descabellada y estupida que le dieron ganas de meterle un guantazo a la morena.
-¡Morgan! ¡Pues claro que no! ¡No se de donde sacas tú esas ideas de
bombero!- chilló-¡Además, no soy la dichosa Virgen María! ¡Si estuviera embarazada en tres días ni lo notaria!
-¿Tre-tres días?- la cara de su amiga era blanca cual papel- ¿Como ocurrió?
-No lo se ni yo- le contestó apesadumbrada y apunto de llorar.
-Oh Rose- sintió las manos de su amiga en sus rodillas cuando ella escondió su cabeza entre ellas- Tranquila, veras como todo se arregla. Tampoco…tampoco es para tanto. ¿Le quieres?
Por respuesta Rose negó con la cabeza.
-Ah bueno…-era como si Morgan no supiera que decir.
-Le voy a hacer daño-susurró-Tal vez deje incluso de ser mi amigo. Pero lo peor es que siento que le he traicionado a “Él”.
No hizo falta que diera explicaciones ni hubiera confusión entre ellas, ya que su amiga conocía la existencia de Razu.
Aunque parcialmente, puesto que nunca le diría a Morgan que Razu era un vampiro.
-Vamos a ver Rose , hace ya muchos años que no le ves. Ni siquiera sabes nada, no te envía cartas, no te llama. Y lo mas importante fue que a pesar de que te cuidara se fue sin ti. ¿Por que sigues esperándolo? Y además, ¿Por que sientes que le has traicionado? Te recuerdo que te cuidó, no os unen lazos de sangre y estas diciendo cosas como si el fuera tu novio o tu amante.
Aquella revelación le hizo un nudo en el estomago. Ella tampoco sabia porque se comportaba así.
-Comprendo que lo aprecies porque te marcó mucho el tiempo que vivisteis juntos. Pero tienes esa actitud que parece que estuvieras…-Morgan no supo como seguir- Como si lo quisieras demasiado, no se si me explico.
-Mi cariño hacia Razu no es amor, es seguramente cariño como se le tiene a un padre. Seguro que a tí te pasa.-se defendió la rubia.
- Rose yo quiero a mi padre y no me culpo cada vez que estoy con un hombre. Es más , creo que te estas agarrando al recuerdo que tenias de Razu .Porque, perdona que te lo diga ,pero ya han pasado los años . Si haces cuentas desde que se hizo cargo de ti hasta ahora han pasado muchos años. ¿Que edad puede tener? ¿40? ¿50 años? No es como le recordabas Rose.
- Yo…- no podía articular palabra ni responder a su amiga, no concebía a Razu con un aspecto envejecido, pero ella misma lo había visto , los vampiros envejecían.
-Lo que no entiendo es a que viene pensar tanto en él – murmuró Morgan.
Ella ya no podía escuchar a su amiga, no podía dejar de pensar en Razu , toda su cabeza sin previo aviso se estaba dejando llevar por los recuerdos que tenia de aquel hombre.
Muchas frases, imágenes , días felices y amargos pero siempre junto a ese hombre de pelo negro y profundos ojos color rojo sangre oscura. Siempre fué su carga, se liberó y ella…
¿Porque al hablar con Fenrir no se había ido con él para salvarlo? ¿Por que fue a casa de Nick y sin recordarlo se habían acostado? Mientras ella estaba allí tendida en un sofá Razu podría estar muriéndose.
Sin duda no servia para nada, era algo inútil.
<< Una carga>> la voz del vampiro resonó en su cabeza.
No quería que él muriera, no quería mirarlo a la cara porque se sentía minúscula a su lado. No quería defraudarlo y sin embargo siempre conseguía hacerlo.
Todos esos sentimientos hicieron que no pudiera contener el llanto por más tiempo.
-¿Rose? ¡Rose ¡ ¿Que te ocurre? Tranquila, tranquila- Morgan la estrecho entre sus brazos.
-Razu se muere, se muere y yo no puedo verlo y salvarlo- sintió como su pecho se desgarraba- Soy algo que no sirve para nada, un estorbo, una carga- cada vez que soltaba uno de esos pensamientos en voz alta el dolor y el llanto se acrecentaban.
Morgan no sabia que hacer para parar a Rose. Así que se quedó quieta, pasando la mano por su pelo dorado.
Mientras, veía la lluvia caer de nuevo, sinuosa y gélidamente.
Como el anuncio de que algo siniestro se avecinaba.

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