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 Capitulo 9 (Cantus dearum) Canto de Diosas

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MensajeTema: Capitulo 9 (Cantus dearum) Canto de Diosas   Jue Jun 11, 2009 12:39 am



Capitulo 9 (Cantus dearum) Canto de Diosas


-Que preciosidad de recuerdos tienes querida- satirizó Ereshkigal a sus espaldas.
Rose se encontraba atada por unas extrañas cuerdas verdosas que asemejaban ramas de espino. Cada vez que forcejeaba por salir de allí se cernían entorno a sus muñecas y piernas clavándose en su piel. La sangre se deslizaba sinuosamente por su frágil cuerpo ataviado con una extraña túnica vaporosa de tonos anaranjados, cortada a la altura anterior a sus rodillas.
-¿No dices nada pequeña?- las ramas se estrecharon aun más haciendo que Rose cayese de rodillas a un suelo de alabastro negro dando un alarido de dolor- Que descortés te vuelves con el paso de los siglos insignificante y despreciable ser.
-Maldita desgraciada, déjame ir ¡Deja de controlar mi cuerpo!-replicó con odio mientras la sangre se deslizaba por su cuello por tener los brazos alzados hacia arriba.
-¿Por qué? Con lo que me estoy divirtiendo- rezongó con su espectral risa y se apareció ante ella.
Ereshikigal era una mujer alta y esbelta, de generosas curvas tal vez. Su tez era como el bronce y relucía en conjunto a su extraordinario ojo dorado como el oro líquido. Y solo se podía describir un ojo porque el otro estaba cubierto por un parche de plata. Cualquier mortal hubiera muerto mirando esos ojos. Cualquier mortal hubiera dado la vida por saber exactamente si el color de pelo de esa mujer era verde oscuro o del tono del jade. Incluso, hubiera caído hechizado ante su sonrisa gélida como la de una serpiente y su aura mortífera.
Pero a Rose no le pasaría eso porque sabía lo que era.
-Me da igual que seas una Diosa, no quiero darle mi energía espiritual a Nick- chilló entrecerrando sus ojos cuando la diosa se le acercó a escasos centímetros de sus ojos.
-Vaya, vaya. Nos salio rebelde- la serpiente Sethmekt aliada de Ereshikigal siseó al lado de su cuello mientras la Diosa la sostenía entre su mano derecha enjoyada - ¿Puedo morderla ama?-preguntó la serpiente mostrando amenazadora sus colmillos.
-Paciencia, paciencia mi querida serpiente- su ojo dorado relució cuando deslizó su dedo índice por el cuello de Rose deleitándose con la sangre que lo salpicaba- ¿Qué hay de malo en que le des tu energía espiritual? Al fin y al cabo así despertara otro miembro de la Comitiatus. ¿Acaso no es bueno?- esbozó media sonrisa.
-¡No! , para eso tendría que…-articuló Rose.
-Acostarte con él querida, puedes decirlo en voz alta. Aquí da igual que intentes reprimir tus instintos o tus pensamientos y sentimientos. Ya que los se muy bien, demasiado bien.-hizo una pausa para coger de la barbilla a la rubia y mirarla a sus ojos almibarados-Tu no amas a Nick, por eso he hecho que le des tu energía espiritual.
En los ojos de Rose se apreció la inseguridad- No has podido hacerlo, dime que no por favor.
-Y ¿Sabes lo mejor? Que he disfrutado viendo la cara que ponía Razu al enterarse- soltó una escalofriante carcajada.
-¡No! ¡No!- chilló angustiada Rose- Él no…Razu no…
-Me pregunto ¿Qué se le pasara por la cabeza en este momento a Razu?- apoyó su mano bajo su barbilla – Tal vez de que forma te tiraste a Nick o incluso que eres simplemente una zorra.¿Debería mandarle la imagen de cómo fue para que se quede tranquilo y vea tu cara de satisfacción con Nick?
-¡No! Yo no quería ¡No quería! – lloró Rose- ¿Por qué me haces esto? Yo a Razu…-se mordió la lengua por no seguir.
-Tu a Razu… ¡Vamos! Sigue, deberías decirlo en voz alta aunque la última vez que lo hiciste casi te matasen.
Rose negó con la cabeza con fuerza.
-Dilo- Ereshikigal la agarró del pelo y tiro de ella – Puedo controlarte como un títere, dilo por las buenas.
Rose la miró con fiereza con sus ojos anegados en lágrimas- ¡Yo a Razu lo amo!
Ereshikigal levanto su mano derecha y le dio una bofetada a Rose- Muy bien, pero nada más que por eso jamás le vas a poder decir en persona esa frase. Porque yo me encargaré de qué no se cumpla, mi insignificante ser. Es más, serás tú quien acabe matando al propio Razu – compuso una mueca de triunfo.
La Diosa rasgó con sus dientes una de sus propias muñecas e intentó que Rose bebiese su sangre. Aunque esta última no lo hizo.
-Da igual sino lo consigo hoy. Al final haré de tú sangre el veneno más mortífero de
todos.-la amenazó.
-Nunca, jamás le haré daño a Razu. Me moriría antes.-dijo Rose arrastrando las palabras.
Por única respuesta recibió un resoplido de indignación de la Diosa y como una promesa de que le bajaría esos humos Rose le escupió.
Lo cual enfureció bastante a Ereshikigal- ¿Cómo te atreves?-las ramas se clavaron más en su cuerpo , tanto que Rose pensó que se iba a partir en dos y tal vez ese hubiera sido su fin si la Diosa no se hubiera calmado cuando a su lado, envuelta en una luz violácea, apareció otra figura femenina.
-Te ordeno que pares Ereshikigal-la voz de la recién llegada, sensual pero con la intensidad de un relámpago, retumbó entorno a aquel sombrío lugar.
-¿Me ordenas Lilith? Nadie da órdenes a Ereshikigal Diosa del Inframundo-desafió con una pose altiva.
-Inframundo que compartes con Hades y mi marido- le recordó Lilith quien iba encapuchada con un vestido cobre, que desentonaba con la coraza plateada del pecho y la falda de gasa de Ereshikigal.
-No por mucho tiempo. Cuando consiga lo que quiero ni Hades ni Lucifer podrán hacer nada frente a mí. Disfrutaré matándote Lilith.-la acusó con su dedo índice.
-Tócala y yo, Lucifer, te mataré- bramó una voz masculina.
Lilith se quitó la capucha y dejó a la vista su rostro a la luz de una extraña esfera de luz púrpura que la acompañaba, que no era otra cosa que la mismísima presencia incorpórea de Lucifer.
La capucha negra cayó al suelo con ligereza dejando ver a una hermosa mujer de pelo liso que caía en cascada por sus hombros como un torrente de sangre obscura.
-¿Estas bien?-dijo Lilith al tiempo que se acercaba hasta Rose. Esta última forcejeó un poco cuando la Diosa intentó liberarla de las ramas. A pesar de haberla visto en un par de ocasiones jamás se le había acercado.
-Cuanta bondad, se nota que la aprecias mucho. Podrías darme las gracias, es por ella que uno de tus guerreros ha resucitado.-Ereshikigal ahora jugueteaba con su gran serpiente Sethkmet.
-Ella no era quien debía darle la energía espiritual a mi guerrero, y lo sabes muy bien.-le lanzó una mirada asesina con sus ojos de iris blanco.
-Que puedo decir, me gusta manipular los sentimientos de los otros-suspiró- y me lo pones tan fácil Lilith-la Diosa miró hacia el otro extremo del lugar donde permanecía la esfera violácea- Y entre tú y yo ahora que Lucifer no puede oírnos-la esfera se tambaleó un poco en el aire sin poder llegar a donde ellas se encontraban-Cuando te mate disfrutare torturándote después.
-Las Diosas no pueden morir- afirmó Rose.
-Claro que si querida, para nosotros morir es tener que reencarnarnos en forma humana y perder nuestros poderes- hizo una pausa regodeándose en la cara de incomprensión de Rose-Mírate Lilith, eres patética. A pesar de que las otras seis Diosas tuvieron que morir y reencarnarse en humanas para darte sus poderes con tal de derrotarme no ha servido de nada. Sigo teniendo más poder que tú.
-Simplemente porque te aliaste con El Creador- los ojos blancos de la diosa centellearon de rabia-Nos traicionaste, te aliaste con ese Dios de luz que casi nos aniquiló a todos.
-No os traicioné- argumentó resuelta-Nunca estuve de vuestra parte, por lo tanto no se traiciona algo que nunca a estado ahí.
-No se que es lo que te propones, pero no te atrevas a hacerle nada a Rose.
-Lilith, ¿Tanto admiras a mi hermana Ishtar?, yo la odio y todo lo que tenga que ver con ella –apretó su puño y una rama atravesó el vientre de Rose haciendo que gritase angustiadamente- Lo destruyo.
-Yo…no tengo nada que ver con… Ishtar-boqueó la rubia mientras Lilith arrodillada a su lado curaba su herida.
-Si que tienes que ver, porque tu eres…-Lilith no la dejó acabar una frase cuando le lanzó un rayo negro.
-No se lo vas a decir. Preservare todo lo que pertenezca a Ishtar. Se que ella se ha reencarnado.
-Por supuesto que se ha reencarnado, pero antes de hacerlo se subdividió en tres dando lugar a Innana, Ishtar y…-fijó su ojo dorado en Rose- Astarté.
-¿De qué hablas?-articuló Rose.
-No debes saberlo, despierta, debes despertar- susurró a su oído Lilith mientras la abrazaba dulcemente-Nos volveremos a ver mi amiga.
Perdió la conciencia y poco a poco fue sumiéndose en un trance que la liberó de la angustiante oscuridad. Un trance que lo borraba todo, como si jamás hubiese existido.
Rose despertó al oírse a su misma gritando, el corazón le martilleaba en el pecho y le costaba respirar. Se incorporó lentamente, estaba en su cama.
Vestida.
Pronto comenzó a recordar las horas anteriores en casa de Nick. Se asustó, se asusto muchísimo pensando en porque lo habría hecho.
Después pensó que tal vez todo había sido un sueño, un extraño sueño. Así que se encaminó a ducharse completamente segura de que no había pasado nada con Nick porque habrían sido alucinaciones.
Tarareó una melodía mientras abría el grifo del lavabo, y cuando se miró en el espejo se quedo sin aliento. Marcas, tenia marcas en el cuello. Pasó las yemas de los dedos por la mancha violeta de su cuello y tuvo que apoyarse contra la puerta del baño que se cerró con el empuje de su cuerpo. Allí mirándose al espejo supo que los sueños no dejaban marcas, por lo tanto si. Había pasado aquello con Nick.
Se sintió mal y se aborreció así misma. Ella no quería y sin embargo lo había hecho ¿Por qué? No recordaba el motivo, ni ningún sentimiento, ni nada.
Le entraron nauseas y deseó morirse porque ella no amaba a Nick y eso le iba a hacer daño a su amigo.
Y después recordó más cosas del día anterior que no había asumido.
-Dios mío, Razu se muere, se muere-sollozó angustiada.
Y ella sentía sin saber porque que lo había traicionado en todos los sentidos y que no podría mirarlo a la cara de nuevo.
Era un monstruo, un monstruo y si se transformase en vampiro lo único que haría seriá darle más problemas.
Se dejó caer al suelo de rodillas y se quedó allí llorando.
-Razu…yo no puedo volver a verte-sentenció.

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