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 Capitulo 6 - Resupinus (Tendido Boca ariiba)

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MensajeTema: Capitulo 6 - Resupinus (Tendido Boca ariiba)   Jue Jun 11, 2009 12:20 am

Capítulo 6 Resupinus (tendido boca arriba)



Murmullos, sonidos semejantes a zumbidos de abejas entremezclados en su mente, procurándole la sensación de saber todo lo que le decían y a la vez no entenderlo.
Si, sabía que lo llamaban por su nombre, pero ese nombre no era del todo suyo. No, él antes, siglos atrás se había llamado de otra manera…
Entre toda aquella oscuridad no distinguía nada, ni quería hacerlo. Prefería apartarse de aquellos molestos siseos que solo le provocaban un palpitante dolor de cabeza y la sensación de hormigueo en su cuerpo.
Si, la oscuridad eterna era la mejor manera de ocultarse. Sin embargo, al final de la negrura, divisó una pequeña luz azulada y solo entonces, decidió aproximarse a ella como atraído por algo oculto.
Miró a través de aquel agujero de su conciencia que irradiaba su luz contra la oscuridad. Allí, estaba el recuerdo de unas personas que conocía pero que no había visto jamás en su vida. Y entre ellas, incomprensiblemente, se encontraba él mismo.
Como un doble suyo.
-Hacía mucho tiempo que no te veía amigo mío-dijo un hombre con el pelo negro despuntado, de flequillo un poco desigual, que caía sobre sus ojos rojo sangre.
-Si, han pasado como trece años, cosa así- le había respondido su doble con seriedad.
-¿Te puedo ayudar en algo?
-¿Desde cuando eres tan horrendamente amable? Al menos, compórtate tal como eres y no esa faceta extraña que tomaste por culpa de esa bastarda. Antes eras solo tú y la lucha, te daban igual los clanes, las razas, tu familia y las formalidades. Y ya no hablemos del tema de las mujeres… Has cambiado completamente, ya no eres tú.-su doble miró con ojos furiosos al moreno.
-Te equivocas, este que ves soy yo. Si, habré cambiado pero ahora es así como deseo ser- lo dijo con las palmas de las manos extendidas hacía su amigo.
Su doble soltó un gruñido gutural y se quedó mirando a los ojos rojos del otro. Hubo, no en vano, un momento en el cual los ojos de su doble centellearon con un halo espectral de color azulado. Después, tan solo vino una cara de frustración por parte de este último-¿Cómo es posible? No puedo usar mis poderes contigo, es imposible…
Se cayó al tiempo que miraban hacia ningún lugar en concreto desde donde se aproximaba algo.
El moreno compuso una extraña mueca- Tranquila Rose, no me estaba haciendo nada. Deja que interfiera si quiere, nunca me importó que se internara en mi mente.
-Pero a mí si me importa que lo haga para hacerte daño Razu- una chica de unos trece años se acercó junto al moreno quien le pasó un brazo por los hombros a modo protector. Su doble pareció comprender algo en ese momento.
-Así que es esta la causa de que cambiases, este ser que debe ser ejecutado-la miró con desprecio – Niña, no uses tus poderes conmigo soy mucho más fuerte y en un soplo puedo y debo matarte.
Dicho esto el tal Razu interpuso su cuerpo, anteponiéndose como escudo. Se percibió la ira del doble.
-¿Por qué la proteges? ¿No se supone que esa niña ha destrozado tu vida?-ironizó.
Se hizo el silencio durante unos minutos, o al menos eso le pareció a Nick, puesto que en el recuerdo que estaba reviviendo el aire se había hecho tan denso que tal vez se hubiera podido rasgar con un cuchillo. Su doble ahora tan solo tenía una expresión glacial en el rostro y desenfundó una daga de un lateral de su costado.
El moreno rugió con brusquedad, como un animal que defiende su territorio y lo que es suyo. La niña parecía desconcertada, a su vez en sus ojos se atisbaba una muestra de inseguridad.
-Ella en absoluto ha sido la causante de ninguna desgracia.
-Eso aún esta por ver frater, ¿Sabe la Comitiatus que la tienes en tu poder sana y
salva?-no esperó respuesta por parte del aludido, se contesto él mismo- No, por supuesto que no, sino yo, el Comicio iuniore, lo sabría. De hecho ahora lo se y no puedo hacer como quien no ha visto nada.-dio un paso al frente.
Y fue solo entonces cuando Razu apartó suavemente a la chica y se lanzó contra el doble. Se vió como la sangre salpicaba el suelo de mármol.
Su doble articuló algo en voz baja perplejo mientras Nick sentía un profundo dolor en el pecho.
-¿Co-como has podido frater?- un ligero hilo de sangre descendió por la comisura izquierda de su boca.
-No te vuelvas a acercar a Rose, no vuelvas a intentar matar algo por lo que yo daría hasta mi alma.-se acercó al oído de su doble y susurró unas palabras que resonaron en la mente de Nick como un afilado puñal.
-Porque la nimio plus diligo
Dichas aquellos vocablos que Nick no comprendió pero que se incrustaron bajo su piel, sucedió algo aterrador. Razu, que había atravesado el costado del doble con su brazo, mostró sus amenazantes colmillos extendidos y sus ojos brillando como sangre. Todo ante la atenta y asustada presencia de la chica.
Pero aquello no acabó ahí, con un ágil movimiento de su brazo arrancó la vida del doble.
Sostenía entre sus manos su corazón, la sangre fluía por todos sitios formando intrincados mosaicos en el suelo. El doble se deshizo en polvo blanco, con un leve brillo azulado casi diamantino.
Después de eso, Nick solo supo que existía el vació y tan solo quiso llegar a la superficie y vivir para ver solo una vez más algo que había esperado por años…



Morgan avanzaba a trompicones por los pasillos del hospital, el olor a amoniaco se le instalaba en las fosas nasales, pero pese a todo se acercó al mostrador de información.
Una enfermera de moño recatado le devolvió una mirada inquisidora a través de sus gafas de montura color rojo.
-¿Qué desea…señorita?
-Hola buenas, ¿Me podría decir la habitación del Señor Bryan Duff?-balbució a duras penas.
Después de una mirada de arriba abajo y detenerse en su fabulosa camiseta de Rolling Stone la enfermera decidió buscar en su ordenador y teclear tal vez el nombre de su padre.
-Habitación 225 en la segunda planta, las visitas acabaran en menos de una hora ¿Aun desea entrar?- preguntó con voz agriada.
-Por supuesto que si, es mi padre.
Dicho aquello arqueó una ceja- Vaya, nunca hubiera pensado que fuese su hija.
Morgan estuvo apunto de decirle que ella jamás hubiera pensado que fuera una humana ya que por sus arrugas pasaría desapercibida en el cretácico u en una comunidad paleozoica de australopitecos. Pero su padre ahora era más importante, tal vez tuviera la oportunidad cuando aquello ya hubiera pasado para recordarle a esa en donde estaba la planta de cirugía plástica.
Morgan no supo decir cuando tiempo le había tomado llegar hasta la puerta 225 , lo que si supo era que su corazón dejó de latir al ver a su padre tumbado en la cama con una mascarilla de oxigeno. El marcador del pulso parecía responder con pitidos regulares pero aun así la morena siguió preocupada. Su madre, una mujer de ojos oscuros y rizos cobrizos la recibió con dulzura, pero su cara reflejaba angustia.
-Parece que ha recibido un infarto- le susurró a su oído- estaban en el depósito de cadáveres y…estallo una bomba o algo así, Withcom también sufrió daños.-hizo una pausa para mirar a su marido-Gracias a dios están vivos. A Nick le dieron el alta hace unas horas.- su madre señaló unas preciosas flores que permanecían inmutables en un jarrón.-Rose estuvo aquí hará como una hora y decidió que iría a ver a Nick, pero…me preocupa porque ya se esta haciendo de noche y tu, hija mía tampoco deberías quedarte mucho tiempo sin ir a casa. No sabemos si esto es a causa de alguien que planeé un ajuste de cuentas contra tu padre y sus compañeros.
A Morgan le dio un pinchazo de rabia saber que el inspector Smith se había largado de rositas mientras su padre permanecía allí, en aquel estado.
Tuvo que recordar como se respiraba al ver a su progenitor en la cama de sabanas blancas, pálido y con cercos oscuros bajo sus ojos.
Ese hombre que estaba tumbado no era su feliz padre, no. Este era más viejo y se apreciaba que su vida se le escapaba con cada inhalación de aire.
Pestañeó un par de veces para contener las lágrimas, porque no sabía lo que iba a pasar y no quería perderle.
-No te mueras papá- susurró Morgan al tiempo que estrechaba fuertemente la nudosa mano del señor Duff.



La puerta blanca se abrió con soltura en cuanto Rose giró la llave con delicadeza, menos mal que el portero del edificio en donde vivía Nick era bastante amable y había comprendido la situación. O eso creía ella ya que seguramente el hombre se había pensado lo que no era.
Pero bueno, a grandes males grandes remedios.
Tan solo esperaba que él se encontrara allí porque sino el haber pedido la llave de repuesto al portero no habría servido de nada.
La casa de Nick era tal y como la recordaba, la verdad es que para ser de un hombre estaba muy limpia. En realidad, era un duplex, con lo cual iba a tener que subir las escaleras para llegar al cuarto
O tal vez no.
Se escuchaba un ligero sonido de un dialogo. Rose reconoció la voz de Leonardo Di Caprio, teoría que vió confirmada cuando se asomó a la puerta del salón.
-Ahora si que estoy completamente segura, te has vuelto majareta. ¿No crees qué es un poco fuerte lo que estas viendo? Bueno, al menos no estas viendo “Titanic”, sino me hubiera asustado tanto que te hubiera pegando un tiro entre ceja y ceja.-la chica rió divertida – En fin, he traído unos refrescos y… ¡Ey Nick te estoy hablando! ¡Deja de mirar de una vez “Entrevista con el vampiro”!
-Hola Rose- se giró para mirarla desde el sofa.
Ella dejó en la mesa del comedor la bolsa con las latas, el bolso y se acercó a él con suavidad.
-¿Estas bien?-le puso su mano en la cara, percibió la sensación rasposa de su barba incipiente.
-Ahora si- ladeó la cabeza apoyándose en la mano de Rose y cerró los ojos.
Parecía cansado, pero rápidamente retomó el control y siguió con la mirada fija en su televisor.
Se quedaron viendo la película como unos diez minutos, tal vez más hasta que Nick irrumpió el estado de silencio.
-¿Crees en los vampiros?
-No, mucha leyenda- ella había contestado de inmediato con una mascara inexpresiva por cara.
Nick enarcó una ceja y la cogió por la barbilla para que lo mirara.
-Pues yo si, te parecerá que estoy loco. Pero hoy he visto uno-hizo una pausa- no, he visto tres contando el cadáver y el del sueño- rectificó mentalmente.
-Nick, tranquilo solo estas delirando. Veras como mañana te acuerdas y te ríes de las tonterías que están diciendo- a pesar de su voz pausada Rose estaba hecha un manojo de nervios porque sabía que él podía estar diciendo perfectamente la verdad.
-Ósea, que según tú todo lo que haga hoy mañana no importara porque puedo tener como excusa un trauma por la explosión.
-Exacto- apostilló ella con una suave sonrisa.
-Esta bien Rose, estoy delirando- dijo él a la vez que se acercaba a ella, tumbándola de improviso en el sofá y acercándose peligrosamente a sus labios.
Sintió su aliento masculino sobre su boca, a la vez que supo que la tenia sujeta por las muñecas. Pero la verdad es que no le importó mucho, estaba más centrada en la boca de Nick.
Primero tanteó con su lengua sus finos labios, lo que le produjo un cosquilleo extraño. Rose sabía que estaba actuando como un depredador, ella era la comida, y eso tan solo era el comienzo porque él la estaba probando.
Posó sus labios contra los suyos, en un deje de fuerza se movió de un lado a otro y ella los entreabrió buscando que él deslizara su lengua en su interior. Y así lo hizo, con brusquedad y salvajismo, Rose perdió la noción del tiempo cuando el vello de su nuca se erizó tras enfrascarse en el roce de sus lenguas. Si, esa descarga por así decirlo que recorría su espina dorsal y el sabor de su boca con el olor almizclado de su cuerpo no era algo que se viviera todos los días.
Tal vez debería darle las gracias a los vampiros por el delirio de Nick.

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