Foro sobre las web novelas creadas por Guiomar sánchez Ramírez
 
ÍndiceÍndice  CalendarioCalendario  FAQFAQ  BuscarBuscar  MiembrosMiembros  Grupos de UsuariosGrupos de Usuarios  RegistrarseRegistrarse  ConectarseConectarse  

Comparte | 
 

 Capítulo 1 – Sempiternae (Eterno)

Ir abajo 
AutorMensaje
Guiom@r (La Autor@)
Administrador@
Administrador@
avatar

Cantidad de envíos : 92
Fecha de inscripción : 27/05/2009
Edad : 27
Localización : Admirando la belleza de Razu ? no, escribiendo ;)

MensajeTema: Capítulo 1 – Sempiternae (Eterno)   Lun Jun 01, 2009 4:54 pm

.:.Sepulcro De Rosas.:.


Capítulo 1 – Sempiternae (Eterno)



Olor a tierra mojada, tierra negra y espesa que se estaba colando por todos sitios.
Bichos, sabia mejor que nadie que había todo tipo de seres allí en lo putrefacto
esperando, esperando lo que ella sabía que vendría después. Instantáneamente
tal y como lo había predicho, sus ojos se abrieron revelando que estaba
encerrada, que se le acababa el oxigeno y comenzaba a rasguñar el tablón
de madera delante suyo.
Sin embargo, el grito que suplicaba salir a la luz no lo hizo, por el propio y
autentico miedo se quedo alojado en sus entrañas.
Rose se despertó sobresaltada de aquella pesadilla, con un nudo en la
garganta, el corazón palpitando con exigencia y lagrimas resbaladizas
deslizándose por sus mejillas.
Miró a su derecha en la cama de matrimonio, no había nadie allí y se
alegró como nunca lo había hecho antes. Porque hoy habían pasado tres años
desde aquello y nunca más volvería a bajar la guardia.
Nunca volvería al infierno.
El despertador se activó como todas las mañanas indicándole que debía darse prisa.
-Buenos días Nueva Orleáns, son las siete de la mañana de este despejado día
diecisiete de Septiembre, y amigos el tiempo es excelente. ¡Nos recibe un caluroso
y gran sol veraniego! Así que no te quedes en la cama y sigue escuchando la cadena
de mejores éxitos con tu Dj…-Rose apagó su despertador/radio antes de continuar
con aquella monserga de la estridente voz del insufrible Dj.
Se levantó de un salto de la cama con hermosas sábanas blancas de lilas bordadas.
También abrió la ventana, saco de su armario un vestido corto negro, de volantes
vaporosos y muchos lazos blancos. Si, su vestuario era muy extraño, al final siempre
vestía como una muñequita y luego se buscaba muchos problemas en la calle, pero
no lo podía evitar, le gustaba su ropa.
No pensaba cambiar jamás.
Realizó en un gesto mecánico el resto de las cosas del cuarto, cuando hubo acabado
con la cama colocó encima los peluches, vestida y radiante salió en pos de un nuevo
día, apartando sus pesadillas.
Se echó un último vistazo en el espejo de la entrada mientras se ataba bien los zapatos
blancos de tacón con pulserita a su delgado tobillo, una chica de larga melena rubia y
ojos castaños le devolvió una extraña sonrisa.
Agarró su bolso y sus llaves con rapidez al darse cuenta de que llegaría tarde, una vez
más. Se encaminó entre el soleado día por las calles del barrio Frances , aquel sitio en
todo Estados Unidos era lo que podría estar más cerca de su descendencia Europea y cálida…
-¿Hoy también vas con prisa Rose?- una chica morena de corta melena se puso a andar
a su altura dando zancadas – Deberías ponerte un despertador en condiciones- sentenció su amiga.
-Mira quien fue a hablar, tu también vas tarde – bajó su mirada hacia su amiga puesto
que era centímetros más pequeña que ella.
- ¿Me lo dices a mi? ¿A Morgan Duff? – le preguntó la chica a modo de burla – Tiene más
delito que tu ,que eres mi profesora de historia de Arte, llegues tarde a que yo, una simple
universitaria , me retrase unos minutos.- hizo una pausa- ¿Sabes qué? También podría saltarme
tus clases.
-Y por esa misma regla de tres, tengo todo el derecho de suspenderte y ten más respeto
hacía tus profesores , que no porque seas dos años menor y mi mejor amiga haré una
excepción.-Rose evocó una sonrisilla de autosuficiencia- Y si no tienes ganas de
aprobar…siempre podrás ser como tu amada Hilary Duff o hacer muchas cosas ,
excepto crear una gama de cervezas con tu apellido porque te demandarían por
violar derechos de propiedad..
-Odio que se metan con mi apellido, odio a esa zorra teñida de rubio que es
Hilary –Morgan comenzó a bufar – y odio el sol, me saldrán mas pecas.
-Morgan, tu siempre odias todo, algún día habrá algo que realmente te guste y
puede que con ese carácter tuyo no lo quieras reconocer.
-¿Eso es otra de tus predicciones? No hay nadie que comprenda tu complejo cerebrito
de 162 de coeficiente intelectual- hizo una mueca- Aunque tal vez si que exista, mírale,
allí enfrente como un perrito rondando la puerta de la universidad.
-¿De quien hablas?- con el aciago sol Rose no podía distinguir entre el brillo y la silueta,
aunque intuyó ligeramente de quien podría tratarse.
-Estúpido inspector de homicidios superdotado…-murmuró con lengua bífida Morgan .
Y en realidad no se la podía culpar, ya que ahora ese chico se había convertido en el
superior del Señor Duff que aspiraba al cargo desde hacía años.
-Ve a la clase, yo…hablaré con él a ver que quiere.-la animó Rose.
-¿Es que acaso no esta claro lo que quiere de ti?
-Morgan…ya hemos hablado de eso, y ahora no es momento- observó como su amiga
agitaba su melena en modo de negación y se encaminaba al interior del edificio.
Y ella se giró en busca del: “Inspector de homicidios superdotado”.



Nick se sentía como un estúpido al estar allí, rondando frente a la puerta de la universidad
donde impartía clases Rose Mcdowell. Como un perro, dispuesto a todo con tal de verla un
segundo, y lo peor era que además no se podría entretener a charlar con él puesto que a
esa hora tenía clase. Lo más incomprensible de todo, ¿Cómo era posible que se hubiera
aprendido el horario de aquella mujer de memoria?
Si, definitivamente estaba loco, ya empezaba a tomar manías propias de un acosador
y seguramente si ella estuviese al corriente lo echaría de su vida.
A patadas.
-¿Nick?- dijo una voz femenina a sus espaldas.
El aludido se volteó hacía ella como girado por un resorte, reconocería la voz de Rose en
cualquier circunstancia. Se quedó sin aliento al ver como su melena reflejaba el sol y sus
calidos ojos lo miraban interrogantes.
-Hola Rose- respondió con un hilo de voz mientras se fijaba en su esbelta figura y ese
vestido… ¿Siempre iba a reaccionar con ella como un niñato adolescente?
-¿Pasa algo?- ladeó su cabeza y se acercó unos pasos más junto a él- tienes una cara rara.
-No, no pasa nada yo solo…solo quería saber como estabas y…- enmudeció en el momento
que ella puso su dedo índice sobre sus labios a modo de silencio.
-Ahora tengo clase, pásate dentro de hora y media por mi despacho – señaló el edificio,
se puso de puntillas dándole un beso en la mejilla y corriendo escaleras arriba con la
elegancia sobrenatural que la caracterizaba.
-No le quepa la menor duda de que allí estaré señorita Mcdowell – susurró Nick mientras
se tocaba la mejilla con su mano.



-Como pueden observar el trazo de Da Vinci en la obra de San Juan Bautista es puro
reflejo de su técnica más famosa, el esfumato- Rose miró la diapositiva- ¿Señorita
Sanders me explicaría en que consiste el esfumato?
-Pues… ¿Sabe que ya ha terminado la clase desde hace cinco minutos?- respondió la
aludida rubia platino con aires de señorita remilgada y sonrisilla maliciosa.
-Oh, no me había percatado y es muy amable pero la clase acaba cuando yo lo creo
oportuno, no cuando usted me lo diga- anotó algo en su cuaderno- así que le recomiendo
que si no quiere verme después de clases estudie más.-Rose recogió sus cosas- La clase
ha acabado. Señorita Sanders usted recogerá las diapositivas y guardará el material.
Rose suspiró tras la puerta de su despacho en donde ya estaba sentado Nick de espaldas
a su escritorio , tamborileaba los dedos sobre la mesa con extraña impaciencia .No , la
paciencia de aquel hombre no era una de sus virtudes pero su pelo castaño oscuro y sus
ojos entre azul y gris si que lo eran.
-Perdon, se me ha pasado el tiempo junto a Da Vinci y por poco falto a nuestra
cita.-le dijo de forma burlona.
-Mmm no pasa nada, tranquila- respondió él con aire pensativo mientras observaba
como se sentaba.
Estuvieron unos minutos en silencio.
-Nick, ¿De que se trata?, si no fuese importante no vendrías hasta aquí solo para
saber como estoy.
-Y si así fuese ¿Te sorprendería tanto?- inquirió.
-No, somos amigos puedes decirme lo que sea.
-Vine para asegurarme de que seguías viva – susurró.
A Rose le recorrió un escalofrío por la espalda- Pues ya ves que estoy viva- sonrió
nerviosamente.
-Si, pero llevo soñando varias noches cosas muy raras y yo no suelo
recordar mis sueños – la miró con sus ojos llenos de un sentimiento extraño pero intenso.
Ella se levantó encaminándose a la esquina donde tenía su termo para hacer té,
torpemente comenzó a preparar uno.
-Nick, de todas formas nadie es eterno, algún día pasara.-le tembló la voz – a pesar
de todo, si mi corazón no sigue adelante moriré y no hay nadie que pueda parar eso.
-Mientras yo este aquí no te va a pasar nada- le dijo Nick al oído.
Rose vió sus grandes manos apoyadas en la pared, dejo lo que estaba haciendo, se
giró para abrazarle. Tenía tanto miedo, no quería que su vida acabase así, se sentía
sola y desprotegida ante el mundo.
Aguantó las lágrimas que nunca salían de sus ojos y apoyó su cabeza en su torso,
guiada por el olor masculino que la relajaba.
Nick la estrechó fuertemente entre sus brazos, no la soltó y ella no quiso que lo hiciera.
-Soy tan débil – susurró contra su torso- siempre meto en problemas a los demás – se
separó de Nick y le sonrió tristemente- que patética soy.
Él no dijo nada, le agarro suavemente la mano besando la parte posterior de su muñeca
mientras la miraba con un brillo en sus ojos grises y azules.
Indescriptible.
Ese suave roce cambió justo en el momento en el que besó su muñeca usando su
lengua, como si fuera un beso de verdad.
Rose tal vez se comenzó a sonrojar o a poner cara de miedo porque Nick compuso
media sonrisa y dejo caer su muñeca.
-Perdón profesora, creo que el alumno se ha propasado- dicho esto se fue del
despacho, Rose miro su muñeca donde había una marca rosada. Se deslizó por
la pared aferrando contra su pecho su brazo ¿Qué le acababa de pasar?
Había recordado algo, que ella si quisiera podría ser eterna.

_________________


"Un mago nunca llega tarde, Frodo Bolsón. Tampoco llega temprano, llega precisamente cuando tiene que llegar"
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://sepulcroderosas.forosactivos.net
 
Capítulo 1 – Sempiternae (Eterno)
Volver arriba 
Página 1 de 1.
 Temas similares
-
» Los ojos del hermano eterno- Stefan Zweig
» Con mi eterno dilema... como lo veis?
» Mantenimiento eterno en boombang: ¿Cuáles son tus teorías?
» Lovely Complex Fandub Latino!! Grabando Capítulo 3
» Amigas les pido una oracion por el eterno descanso

Permisos de este foro:No puedes responder a temas en este foro.
Sepulcro De Rosas :: Historia de Sepulcro de Rosas :: Capítulos-
Cambiar a: